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💻 Freelance 2026

¿Cuánto debes cobrar
por hora como freelance?

Calcula tu tarifa mínima por hora teniendo en cuenta gastos, impuestos, vacaciones y el sueldo que quieres llevar a casa.

Lo que quieres ingresar en tu cuenta cada mes

El mínimo legal es 4 semanas (30 días naturales)

No todas las horas trabajadas son facturables (reuniones, admin, formación...)

Un freelance típico dedica un 20-30% a tareas no facturables

Varía según tus ingresos. Usa nuestra calculadora de autónomos.

Mira el resultado en nuestra calculadora de autónomos

Clientes que pagan tarde, meses flojos, imprevistos... un 10% es prudente.

💡 Como freelance en estimación directa pagas el 20% del beneficio trimestralmente (modelo 130) más el ajuste anual en la Renta. Reserva siempre ese % de cada factura.

Tu tarifa mínima por hora
— €/hora antes de IVA
Tarifa diaria (8h)
Tarifa semanal
Tarifa mensual
Tiempo disponible para facturar
Semanas trabajadas al año
Horas brutas facturables/año
− Tiempo no facturable (admin, ventas...)
Horas facturables reales/año
Lo que necesitas facturar
Sueldo neto deseado anual
+ Gastos del negocio anuales
+ IRPF estimado
+ Colchón imprevistos
Facturación mínima necesaria/año
Distribución de cada euro facturado
Sueldo neto ()
Gastos ()
IRPF ()
Imprevistos ()

⚠️ Trabajar más horas no siempre es la solución. Aumentar tu tarifa o reducir el tiempo no facturable puede ser más efectivo para mejorar tu rentabilidad.

¿Cuánto debe cobrar un freelance por hora en España?

Uno de los errores más comunes de los freelances es calcular su tarifa dividiendo simplemente el sueldo que quieren entre las horas que trabajan. Esto ignora impuestos, gastos, vacaciones y el tiempo no facturable, lo que lleva a cobrar muy por debajo de lo necesario.

El error del "empleado freelance"

Un empleado con 2.500 € netos al mes le cuesta a la empresa aproximadamente 3.500-4.000 € incluyendo cotizaciones. Como freelance, además de ese coste base, tienes gastos propios (gestoría, software, seguros) y debes gestionar tus propios impuestos. Por eso tu tarifa debe ser significativamente mayor que el equivalente en salario de empleado.

El tiempo no facturable: el gran olvidado

No todas las horas que trabajas son horas que puedes cobrar. Las reuniones de captación de clientes, la gestión administrativa, la formación, el marketing y las propuestas que no se convierten en proyectos consumen entre el 20% y el 40% de tu tiempo. Si trabajas 40 horas semanales, puede que solo puedas facturar 25-30.

Tarifas orientativas por sector en España 2026

Los diseñadores gráficos y UX suelen cobrar entre 35 y 80 €/hora. Los desarrolladores web y de software entre 50 y 120 €/hora. Los consultores de marketing digital entre 40 y 90 €/hora. Los redactores y copywriters entre 30 y 70 €/hora. Estas tarifas varían mucho según la experiencia, el tipo de cliente y la especialización.

Preguntas frecuentes

¿Debo añadir IVA a mi tarifa por hora?
Sí, si realizas actividades sujetas a IVA debes añadir el IVA correspondiente (normalmente 21%) a tu tarifa. La tarifa que calculas en esta herramienta es el precio sin IVA (base imponible). El IVA lo cobras a tu cliente y lo ingresas trimestralmente a Hacienda — no es un ingreso tuyo.
¿Cómo negocio mi tarifa con un cliente?
Conocer tu tarifa mínima te da poder de negociación. Puedes presentar un precio superior al mínimo para tener margen de negociación, y saber exactamente hasta dónde puedes bajar sin perder dinero. También puedes ofrecer descuentos por volumen (proyectos largos) o por pago anticipado, siempre partiendo de una base que te resulte rentable.
¿Es mejor cobrar por hora o por proyecto?
Depende. Cobrar por hora es más seguro cuando el alcance es incierto. Cobrar por proyecto puede ser más rentable si eres eficiente, ya que si terminas antes ganas más por hora efectiva. Lo ideal es usar la tarifa horaria como base para calcular presupuestos por proyecto, estimando el tiempo necesario y añadiendo un margen de seguridad del 20-30%.
¿Cuándo debo subir mi tarifa?
Señales de que debes subir tu tarifa: tienes más demanda de la que puedes asumir, llevas más de un año sin subir precios (la inflación erosiona tu poder adquisitivo), has adquirido más experiencia y especialización, o tus clientes nunca negocian el precio (señal de que estás barato). Subidas graduales del 10-20% son más fáciles de aceptar que grandes saltos.